DÍAS CONTADOS HISTORIA DESDE LA CUEVA

 

Haciendo cálculos con un amigo se puede decir que veinte mil días corresponden a unos cincuenta cuatro años y pico de vida. En nuestra contemporaneidad uno ya cuenta con unos doce mil cuarenta y cinco, lo que implica unos treinta y tres años de existencia. Que la relación dialéctica suma-resta que implica el transcurso del tiempo de nuestro paso por este mundo, nunca detenga su dinámica y a partir de ahí se defina el concepto primario de la vida, es algo tan simple de entender que estremece hasta los huesos por dicha sencillez. La suma de la cual se desprende este razonamiento proviene de la máxima con la que el músico Nick Cave nos titula su película: “20.000 days on the Earth” (20.000 días en la tierra).

Algunos apuntes biográficos: Nicholas Edward Cave (nacido el 22 de septiembre 1957) es un músico australiano, en diversas ocasiones guionista, escritor y actor de cine. Mejor conocido como el vocalista de Nick Cave y los Bad Seeds, formación establecida desde 1983. Antes de esto, lideraba The Birthday Party , que alcanzó renombre como una de las más extremas e intensas post-punk bandas de la década de 1980. En 1973, Cave ya como frontman se une a Mick Harvey (guitarra), Phill Calvert (batería), John Cochivera (guitarra), Brett Purcell (bajo) y Chris Coyne (saxofón); compañeros de estudios en Caulfield Gramática. Su repertorio consistió en proto-punk covers de canciones de Lou Reed, David Bowie, Alice Cooper, Roxy Music y Alex Harvey, entre otros. En 1977, después de salir de la escuela, adoptaron el nombre de The Boys Next Door y comienzan a tocar materiales originales. Desde 1977 hasta su disolución en 1983 la banda exploró varios estilos. Lideraban la escena post-punk de Melbourne a finales de 1970, protagonizando cientos de shows en vivo en Australia antes de cambiar su nombre por el de The Birthday Party y trasladarse Londres. La banda era reconocida por las performances de las actuaciones en directo, con un Cave que chillaba, gritaba y se tiraba sobre el escenario. La música de los Bad Seeds se caracteriza generalmente por la intensidad emocional, una gran variedad de influencias y obsesiones líricas con la muerte, la religión, el amor y la violencia. Cave también ha trabajado como compositor para películas, a menudo en colaboración con el músico australiano integrante en la formación de los Bad Seeds, el enigmático barbudo Warren Ellis. Películas que compusieron juntos incluyen The Proposition (2005, basado en un guión de Cave), El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (2007) y The Road (2009). Para ver la discografía: http://nickcave.com/

Con un excelente manejo de edición es que esta película dirigida por Iain Forsyth y Jane Pollard, con la colaboración especial del mismo Cave, estrenada en el 2014. Retrata la vida artística y personal del músico quien despierta de su cama y siente que con sus 20.000 días en la tierra ya no se siente un ser humano, ya es otra cosa, algo más, vibrando, transformándose siempre. Como él se define es un formador de un mundo en constante evolución con malos y buenos, héroes y monstruos, absurdo, loco y violento, dónde la gente deja de lado la rabia y Dios realmente existe. En este filme exponen de forma magistral, la materialidad de las imágenes montadas como un gran collage, la fusión entre la neurosis obsesiva de la creatividad del artista en función resultante de su obra con el carácter biográfico documental del protagonista, en este caso el mismo Nick Cave. Aparte de ejemplificar en la práctica el proceso creativo y como hacen los temas desde las consideraciones personales de Cave sobre el método para escribir una canción hasta el montaje musical, juega con la realidad cotidiana del personaje, mostrando algunas confesiones explicitas que le comunica a su terapeuta hasta anécdotas entre los músicos -Warren y Cavesobre conciertos del pasado en los cuales confluyen personajes como Nina Simone. De ahí se desprende la formación de la dualidad del artista-persona, en una definición compleja del ser, de sobre lo que en realidad deseamos ser, de establecer arriba del escenario esa máscara, ese montaje persuasivo para ser ese alguien en el mundo. En este mundo, planeta que habitamos con tormentas, mares y soles, playas cálidas de frío con montes forrados de hojas que nos abrigan. Ser ese, que queríamos ser desde cuando éramos pequeños y nunca dejar de serlo hasta que ella nos lleve. El film no se agota solo allí en la demostración fehaciente del proceso creativo de su último álbum -Push the Sky away, 2013- sino que logra trascender a un mensaje superior. Una enseñanza plus ultra de la obra, es la de aprovechar nuestros días, el famoso gastado carpe diem, la explícita conciencia de Cave al decir que nuestros días están contados, “…no nos podemos dar el lujo de ser inactivos, ante la posibilidad de actuar ante una mala idea es mejor que no actuar, porque el valor de una idea no se vuelve visible hasta que la realizás”. El poder de una idea debe permanecer como una llama siempre encendida, escondida en la palma de nuestra mano, al abrigo de tempestades y tormentas, si podemos mantener esa llama no importa lo pequeña que parezca, podemos construir enormes cosas entorno a ella, que son enormes y poderosas tanto que pueden cambiar al mundo. No importa ya el porqué de lo que somos sino de lo que hacemos con nuestro hoy.

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